Aceite de oliva virgen extra y deporte: ¿por qué es un buen aliado para la recuperación?
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Llegas a casa después de un buen entrenamiento con esa sensación de satisfacción y plenitud. Tanto si has salido a correr, como si has hecho una ruta en bicicleta o has nadado unos largos, el cuerpo necesita recuperarse. Descansar, hidratarse y alimentarse bien forman parte del proceso. Y es precisamente aquí donde el aceite de oliva virgen extra (AOVE), un alimento tan cotidiano, tiene mucho que aportar.
Durante la práctica deportiva, nuestro organismo genera radicales libres, un proceso natural que incrementa el estrés oxidativo. Este fenómeno puede afectar a los músculos y ralentizar la recuperación después del ejercicio. En este contexto, el aceite de oliva virgen extra adquiere un papel relevante gracias a su contenido en polifenoles, compuestos presentes de forma natural en este alimento.
Estos compuestos poseen una elevada capacidad antioxidante y ayudan a proteger las células frente al estrés oxidativo. Entre ellos destaca el hidroxitirosol, uno de los antioxidantes más estudiados del AOVE. Además, este alimento también contiene oleocanthal, un compuesto con propiedades antiinflamatorias que podría contribuir a modular la respuesta inflamatoria asociada al ejercicio físico.
De este modo, el AOVE se convierte en un aliado para la recuperación después de practicar deporte. Aunque por sí solo no determina el rendimiento deportivo, cuando forma parte de una alimentación equilibrada puede favorecer la capacidad para entrenar con regularidad y reducir el riesgo de lesiones. En este sentido, diversos estudios han observado que los deportistas que consumen aceite de oliva virgen extra de forma habitual presentan niveles más bajos de inflamación crónica (si te interesa, puedes consultar el artículo de Mercacei).
Ahora bien, los beneficios del aceite de oliva virgen extra no se limitan a la actividad física. Su consumo habitual también se asocia con una buena salud cardiovascular gracias a su elevado contenido en ácido oleico. Además, contribuye al buen funcionamiento del aparato digestivo y forma parte de uno de los patrones alimentarios más saludables y estudiados del mundo: la dieta mediterránea.
Cómo incorporar el AOVE en la dieta
La buena noticia es que no hace falta hacer grandes cambios para incorporar el aceite de oliva virgen extra a la alimentación. De hecho, es un ingrediente que probablemente ya forma parte de tu cocina.
Según explica el Dr. Eduard Escrich, es recomendable introducir el aceite de oliva virgen extra desde las primeras etapas de la vida, tanto en niños como en jóvenes, y se aconseja un consumo aproximado de 50 ml al día por persona. Por ello, es un alimento que puede incluirse en cualquier comida del día, tanto para cocinar como para consumir en crudo.
A pesar de ello, los datos de consumo indican que todavía estamos lejos de estas cifras. Se estima que el consumo medio es de unos 7 litros por persona y año, muy por debajo de los 18 litros anuales recomendados.
Si practicas deporte de forma habitual y quieres adaptar tu alimentación a tus objetivos, lo más recomendable es contar con el asesoramiento de un dietista-nutricionista o de un profesional de la salud que pueda orientarte según tus necesidades.